El Diario de Ninth Salon · Por Sophie, fundadora · Publicado el 19 de agosto de 2026
Regalarle algo a alguien que pasa los domingos en museos es más difícil de lo que parece: esa persona ya tiene gusto, y lo tiene afinado. Aquí van diez ideas que funcionan de verdad, de la más personal a la más clásica. Solo una es nuestra, y lo diremos sin rodeos cuando toque.
La idea más personal de esta lista (y sí, esta es la nuestra): Ninth Salon convierte una simple foto en un retrato al óleo (Renacimiento, Siglo de Oro holandés, Belle Époque) manteniendo la cara inconfundiblemente suya. Probarlo no cuesta nada, y el resultado puede llegar impreso en lienzo, listo para colgar. El momento de desenrollar ese tubo es difícil de superar.
Un año de visitas ilimitadas: el regalo que vuelve cada domingo tranquilo.
Las monografías en gran formato (Taschen las borda) son apuesta segura. Elige al artista que siempre menciona.
Para las tardes lentas: Artizen, un juego de puzles relajante con más de cien obras maestras (también de nuestro estudio; segunda y última vez que nos citamos).
Dos horas de acuarela o dibujo al natural. Regalar una práctica suele valer más que regalar un objeto.
Pigmentos de artista (Sennelier, Winsor & Newton) en vez de material de estudiante: la diferencia se nota en la primera aguada.
En casi cualquier ciudad grande hay guías independientes con visitas temáticas de hora y media. El mismo museo se vuelve otro lugar.
La obra gráfica numerada de artistas vivos empieza en 60–80 € en galerías y online. Arte original al precio de un buen jersey.
Doce citas con el arte al año, en el buzón.
Para quien ya pinta: un caballete plegable de haya convierte el primer día de sol en una excusa para salir a pintar.
El mejor regalo para un amante del arte le toca personalmente. Esa es toda la idea del retrato pintado: no un objeto más, sino su propia cara vista por un maestro. Pruébalo con una foto: verás el resultado antes de decidir nada.